LA MASACRE DE CHARLESTON: TERRORISMO DOMESTICO

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En una iglesia de Charleston, Carolina del Sur, nueve personas fueron asesinadas a tiros el 17 de junio mientras realizaban estudios bíblicos. Una enorme muestra de congoja marcó el clima de la serie de funerales y en donde el presidente Barack Obama pronunció una elegía al pastor y senador estatal Clementa Pinckney. Según el reverendo J. Michael Little, “este es el 11 de septiembre de la iglesia negra”. Ante esto, un informe indicó que desde la fatídica fecha, el extremismo blanco asesinó más gente que el yihadismo. Días triste vive un país que no sale de su asombro.

Texto: Amy Goodman & Denis Moynihan (Democracy Now) / Fotos: Adam Sack / Ava Mueller

La masacre de nueve feligreses afroestadounidenses en la Iglesia Metodista Africana Emanuel de Charleston, Carolina del Sur, ha causado conmoción en todo el país y bien podría haber sacudido las bases de la Confederación. Dylann Storm Roof ha sido acusado de asesinar de manera premeditada a los miembros de la congregación, tras haber recargado al menos dos veces su pistola Glock. Según una persona que habló con una de las tres sobrevivientes de la masacre, Roof dejó a una víctima con vida para que pudiera contarle al mundo lo sucedido. Este terrible asesinato en masa fue un acto de terrorismo abiertamente racista.

Entre las víctimas mortales se encuentra el pastor de la histórica iglesia, el reverendo Clementa Pinckney, de 41 años de edad, que también era senador del estado de Carolina del Sur y dirigía un grupo de estudios bíblicos los miércoles por la noche. La noche de la masacre, Roof participó durante una hora de las actividades del grupo antes de matarlos. Algunos años atrás, el reverendo Clementa Pinckney describió a la Iglesia Metodista Africana Emanuel: “La iglesia se encuentra en un lugar muy especial de Charleston. Es un lugar muy especial porque el lugar donde está ubicada, esta zona, ha sido vinculada con la historia de la vida de los afroestadounidenses desde principios de 1800. La iglesia fue construida en 1891. El reverendo Morris Brown creó la congregación en 1818. Brown se convertiría más tarde en el segundo obispo de la Iglesia Episcopal Metodista Africana. Quienes saben un poco sobre nuestro nombre, comenzamos en 1787 a través de nuestro fundador, Richard Allen, que se fue de la Iglesia Episcopal Meddeth de San Jorge debido a que le decían que tenía que rezar después de los miembros ‘normales’ de la iglesia. Y es así que comenzó nuestra denominación, en un acto de desobediencia civil y, por decirlo de algún modo, de búsqueda de justicia teológica”.

Dylann Roof al momento de su detencion.

Dylann Roof al momento de su detencion.

Lo poco que se conoce sobre la motivación de Roof para supuestamente haber cometido el crimen ha sido extraído de un sitio web que se cree que él concibió. En el sitio hay un manifiesto que reza: “Elegí Charleston porque es la ciudad más histórica de mi estado y en una época tenía la mayor proporción de negros con respecto a blancos en todo el país. No tenemos skinheads aquí, no hay un verdadero Ku Klux Klan, nadie está haciendo nada, sólo hablan en internet. Bueno, alguien debe tener la valentía de llevar esto al mundo real y supongo que tendré que ser yo”. Una sobreviviente de la masacre afirmó que Roof le dijo a una de las víctimas que le suplicaba que parara: “Debo hacerlo. Ustedes violan a nuestras mujeres y se están apoderando del país. Deben morir”.

El sitio web contiene fotografías de Roof con un arma, la Glock calibre 45 que probablemente sea la que utilizó en la masacre, y con la bandera confederada, lo que suscitó nuevas iniciativas de retirar ese símbolo de racismo y odio de los lugares públicos. Durante décadas, la bandera confederada ondeaba en lo alto del Parlamento de Carolina del Sur, junto a la bandera de Estados Unidos y a la del estado de Carolina del Sur. Después de que la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) comenzó a boicotear al estado en el año 2000, se alcanzó un acuerdo por el cual se retiró la bandera de la cúpula del capitolio del estado y se la colocó en otra parte del predio, junto a un monumento a los caídos del ejército de la Confederación durante la Guerra de Secesión.

Uno de los primeros en hablar a favor de retirar la bandera tras la masacre ocurrida el 17 de junio fue el legislador estatal de Carolina del Sur Doug Brannon, un republicano blanco. Brannon manifestó: “El jueves por la mañana me desperté con la noticia de la muerte de estas nueve maravillosas personas y supe que había que hacer algo. Clementa Pinckney lo merece. Estas nueve personas lo merecen. Es necesario retirar la bandera de la Confederación del capitolio de nuestro estado”.

Este terrible asesinato en masa fue un acto de terrorismo abiertamente racista.

El reverendo William J. Barber segundo es el presidente de la NAACP de Carolina del Norte. Se enteró de la matanza el miércoles por la noche, mientras estaba en la cárcel. Barber contó: “Habían arrestado a alrededor de 10 de nosotros en la Cámara de Representantes de Carolina del Norte por protestar contra los políticos extremistas que aprobaron la peor ley de restricción del derecho al voto del país”. Barber ha encabezado el movimiento “Lunes de moral”, que moviliza cada semana a cientos de miles de personas en contra de la agenda que promueve el gobierno republicano de Carolina del Norte. Está a favor de que se retire la bandera confederada, a la que denomina “vulgar”, pero sugirió que promover medidas políticas sería un mejor homenaje a Clementa Pinckney y a las demás víctimas.

Barber declaró: “El reverendo Pinckney, como colega de la iglesia, no sólo se oponía a la bandera, se oponía a que se negara la ampliación de Medicaid. Sabemos que en este momento la mayoría de los estados se oponen a la ampliación de Medicaid. En muchos de ellos, seis de cada diez personas son negras. El reverendo Pinckney se oponía a la restricción del derecho al voto y a la identificación de votantes en Carolina del Sur. Se oponía a quienes celebraron el fin de la Ley de derecho al voto, la eliminación del artículo 4, que significa que Carolina del Sur ya no necesita autorización federal previa para cambiar las leyes de votación. Se oponía a la falta de financiamiento para la educación pública y defendía un aumento del salario mínimo”.

“La esclavitud está profundamente arraigada en la historia de este estado”, señaló Kevin Alexander Gray, un activista por los derechos civiles y dirigente comunitario de Columbia, Carolina del Sur. Gray planteó que demandar que se quite la bandera confederada del capitolio estatal es sólo el comienzo del cambio: “La cuestión es hacia dónde estamos yendo. No podemos quedarnos solamente en la bandera”.

Wal-Mart, Amazon y otras grandes empresas minoristas han retirado de la venta los productos que contienen la bandera confederada. Alabama ha retirado la bandera confederada de los edificios públicos y otros estados, entre ellos Carolina del Sur, están por hacer lo mismo. El símbolo de la rebelión y la secesión de los estados del sur, el símbolo que representa la decisión de librar una guerra para proteger la esclavitud, podrá estar menos visible, pero la lucha por la igualdad, librada hace 200 años por los propios fundadores de la Iglesia Emanuel de Charleston, continúa.

Como afirma el reverendo Barber, se necesita un cambio sistémico: “Arrestaron al culpable, pero el asesino sigue suelto. Cuando la retórica política y las políticas tienen un sesgo racial, se convierten en suelo fértil, fuente, si se quiere, de la violencia terrorista”.

Guerra racial

Según un estudio reciente, desde el 11 de septiembre de 2001 hasta la actualidad, los asesinatos cometidos en Estados Unidos por grupos que promueven la supremacía blanca y otros fanáticos no musulmanes superan ampliamente los de extremistas musulmanes. El informe, del centro de investigaciones New America, señala que desde la fatídica fecha, en el país han muerto 26 personas por la violencia yihadista, mientras que llegan a 48 las muertes por ataques de grupos de extrema derecha. Además, a pesar de la enorme atención que pone el gobierno de Barack Obama a lo que sucede en las comunidades musulmanas, desde el 11 de septiembre de 2001 han sido 19 los ataques terroristas perpetrados por grupos no musulmanes, mientras que los musulmanes han sido responsables de sólo siete.

Durante una conferencia de prensa, el director del FBI, James Comey, se negó a calificar la masacre de Charleston como un acto terrorista: “Yo no lo haría, por la manera en como definimos terrorismo según la ley. El terrorismo es un acto de violencia o amenaza con el fin de tratar de influir a un organismo público o a la ciudadanía, por lo tanto, es más bien un acto político. Y, de nuevo, en base a lo que sé hasta ahora, no lo veo como un acto político”.

Por su parte, el activista por los derechos civiles Kevin Alexander Gray y Richard Cohen, presidente la organización Southern Poverty Law Center (Centro legal para la lucha contra la pobreza en el sur de Estados Unidos), han analizado si el ataque en Charleston fue un acto de “terrorismo doméstico”. Según Gray, “Dylann Roof era un drone humano y todos los martes a la mañana el gobierno de Obama utiliza aviones no tripulados para asesinar a personas cuyos nombres ni siquiera conocemos ni podemos pronunciar. Por lo tanto no sé si me siento cómodo con la idea de extender el uso de la palabra ‘terrorismo’”.

Sin embargo, Cohen denominó al ataque “un clásico caso de terrorismo local”. Y profundizó: “Es un tipo de violencia con motivaciones políticas perpetrada por un actor que no es miembro del Estado y realizada con la intención de intimidar a otras más personas, además de las víctimas inmediatas. Creo que de varias maneras es importante hablar de terrorismo de ese modo, no para que mandemos drones, no para negarle a la gente los debidos derechos a un proceso, sino para poder comprender las verdaderas dimensiones de lo que estamos enfrentando”.


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