THOMAS PIKETTY: EL ECONOMISTA REBELDE

0

Rebelde, radical e incluso un rock star. Son palabras rara vez asociadas con los economistas pero que parecen adecuarse bien al francés Thomas Piketty, que saltó a la fama con su libro El capital en el siglo XXI, un extenso trabajo que ha despertado animadas polémicas en prácticamente todo el mundo. En parte por reintroducir entre académicos, políticos, comentaristas y público en general la preocupación sobre las desigualdades sociales; en parte por su propuesta de establecer políticas fiscales de alcance global que moderen la disparidad –impuestos a la riqueza y a la herencia–; en parte por su visión amplia de lo que deben ser hoy las ciencias sociales, y en parte porque ofrece argumentos sólidos, frescos, para que gobiernos y sociedades combatan de manera frontal el flagelo de la desigualdad. Por todo ello, la de Piketty es hoy una voz imprescindible en los tiempos que corren.

Texto: Isabelle Kumar (Euronews) / Fotos: Pierre Touiss / Solène Terrien

ALMA MAGAZINE: Su discurso sobre la desigualdad ha tocado la fibra sensible y su libro El capital en el siglo XXI ha tenido más popularidad de la esperada, ¿le sorprendió?

THOMAS PIKETTY: Bueno, intenté escribir un libro que pudiera llegar a un gran público internacional, pero no esperaba que tuviera tanto éxito. Hemos superado los dos millones de copias en todo el mundo y esto muestra el enorme interés que hay en todo el mundo por la desigualdad. Existe una gran preocupación por si la globalización beneficia a todos o si lo hace solo a un pequeño grupo. Lo novedoso de mi libro es que, junto a varios investigadores de más de 30 países, hemos compilado la mayor base de datos histórica hasta el momento sobre los ingresos y la desigualdad de la riqueza. Eso es lo realmente novedoso, intento estudiar la desigualdad desde una perspectiva histórica.

AM: Hace varios meses vi que el papa tuiteó: “La desigualdad es la raíz del mal social”. ¿Va tan lejos como el papa o el papa es más radical que usted en estas cuestiones?

T.P.: En general, no me siento muy próximo de lo que dice el papa, pero si está preocupado por la desigualdad me parece bien. No estoy muy seguro de hasta qué punto la iglesia católica ha contribuido a la reducción de la desigualdad a lo largo de la historia. Creo que la desigualdad preocupa no sólo a los de izquierdas o a los de derechas, a gente de diferentes creencias religiosas… es una preocupación de toda la humanidad. No nos podemos preocupar exclusivamente por el crecimiento del PIB, queremos saber cómo está distribuido, quién se beneficia y a costa de qué recursos naturales.

AM: Usted aboga por un impuesto progresivo y, para las rentas más altas, aquellos que ganan un millón de dólares o más al año, que paguen un 80% de su salario de impuestos. ¿Por qué quiere castigar con impuestos más altos a las personas que asumen riesgos para crear trabajos y riqueza?

“A partir de la llegada de Reagan ha habido una gran reducción de la tasa marginal de impuestos y un gran aumento de la desigualdad.”

Para Piketty, los debates intelectuales y políticos sobre la distribución de la riqueza se han alimentado de muy pocos datos.

Para Piketty, los debates intelectuales y políticos sobre la distribución de la riqueza se han alimentado de muy pocos datos.

T.P.: Es muy difícil porque cuando se trata de desigualdad y fiscalidad la gente se exalta mucho. Déjeme que ponga un elemento más en el debate. Si tomas un país como Estados Unidos, entre 1930 y 1980, un largo período de tiempo, medio siglo, de media el impuesto sobre la renta que se aplicó para un millón de dólares fue del 82%, a veces fue del 91% y otras del 70%. Pero la media entre 1930 y 1980 fue del 82%. ¿Eso ha destruido el capitalismo estadounidense? Al parecer, no. En todo caso, el crecimiento de la productividad y del PIB en realidad fue más alto en los años 50, 60, 70 y 80. A partir de la llegada de Ronald Reagan ha habido una gran reducción de la tasa marginal de impuestos y un gran aumento de la desigualdad. Puede ver desigualdad en todos sitios excepto en las estadísticas de productividad. Hay mucha gente que no está preparada para este debate, en parte a causa de una amnesia histórica. La gente no sabe que esto ya se ha hecho en el pasado y si nos fijamos en esa época en la que se llevó a cabo no fue tan terrible en términos de productividad, así que…

AM: Debió de decepcionarle entonces cuando el presidente francés, François Hollande, retiró en enero pasado el impuesto del 75% a las grandes fortunas…

T.P.: En realidad, en Francia no estaba muy a favor de esta decisión. Primero, porque no hay tanta gente en Francia que gane más de un millón de dólares. En Estados Unidos, Hollande habría sido un presidente excelente. Creo que sería exactamente el tipo de política que habría que aplicar en Estados Unidos. En Francia no hay tanto problema con ello, por lo que esta política era más una excusa para no hacer reformas fiscales más ambiciosas. En Francia tendrían que abordarse otras cuestiones fiscales.

AM: Ahora que hablamos de Europa, echemos un vistazo a la situación en términos de austeridad, porque sé que usted está comprometido con los partidos políticos contra las medidas de austeridad, pero ¿puede decirme, con la mano en el corazón, que la austeridad ha sido un completo desastre?

T.P.: Siempre se puede hacer peor, pero si comparamos la situación a ambos lados del Atlántico. La verdadera cuestión es que Europa ha transformado una crisis que en un principio llegó de Estados Unidos, de su sector financiero privado, en una crisis de deuda pública en Europa sólo por su mala política y excesiva austeridad. Si nos remontamos a 2008, la deuda pública no era tan alta como en Estados Unidos; no era más alta que la de Japón y, si vemos la situación en 2015, casi diez años después de 2007, el PIB en Estados Unidos ha vuelto a su curso, un 10 o 15% más alto de lo que era en 2007. Mientras que en Europa, en particular en la eurozona, aún no nos hemos recuperado, seguimos al mismo nivel de PIB que hace casi diez años.

AM: Hay nuevos partidos políticos en Europa que están presentando nuevas ideas. Usted se ha alineado con ellos y estoy pensando en Podemos, liderado por Pablo Iglesias, y en el nuevo líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. ¿Representan para usted la mejor oportunidad que los europeos tienen para un futuro más justo? ¿Son viables sus políticas económicas?

T.P.: Creo que las elecciones en España en diciembre de este año pueden ser muy importantes para el futuro de Europa. ¿Por qué importantes? Porque creo que pueden cambiar la mayoría política en la eurozona. Si España da un giro a la izquierda o a centroizquierda, cambiará la mayoría política y creo que puede llevarnos a unas políticas presupuestarias más razonables en Europa. Pienso que al final esto va más allá de la cuestión de derecha o izquierda. Creo que todo el mundo que ve la eurozona desde fuera, tanto si es de izquierdas como de derechas, puede ver que las decisiones presupuestarias que se han tomado bajo la dirección de Alemania y Francia, porque es muy fácil para Francia quejarse de Alemania aunque sea una decisión conjunta, esas medidas no han tenido éxito.

AM: Pero es interesante que, políticamente, vemos que esos partidos de la extrema izquierda, también llamados radicales de izquierda, parecen provocar más temores a las instituciones y a los líderes europeos que los de la extrema derecha.

T.P.: Eso sería un gran error. Al final es mucho mejor tener esos partidos de izquierda en el poder que partidos que están a la derecha de la derecha. En mí país, Francia, habrá elecciones regionales también en este diciembre y puede que la extrema derecha gane en una, dos o tres regiones. Entonces la gente se dará cuenta de que son mucho más peligrosos que Syriza y Podemos que, al menos, tienen un enfoque más internacional. No estoy diciendo que todo lo que proponen sea totalmente convincente o satisfactorio, pero creo que se acercan al camino correcto.

AM: Usted habló de Grecia y Syriza, y el primer ministro Alexis Tsipras ha sido reelegido. ¿Cree que podrá renegociar las medidas de austeridad? Porque el que fuera su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, ha dicho que es simplemente continuar con el rescate y que parezca que todo va bien.

T.P.: Europa tiene que pensar en un nuevo plan para Grecia. Creo que lo que se decidió este verano es sólo una forma de ganar algo de tiempo pero, al final, habrá que reducir la deuda a Grecia. Lo bueno es que ha habido muchas reestructuraciones de deuda en el pasado, incluyendo a Alemania que tuvo una enorme deuda pública y una gran deuda externa tras la Segunda Guerra Mundial. Todo el proyecto europeo en los años 50 estaba construido sobre la condonación de la deuda y la filosofía general era…

“Lo más importante para el futuro es invertir en conocimiento y en una educación mejor.”

AM: Pero era un contexto muy diferente…

T.P.: Bueno, de alguna forma es comparable. Algunos gobiernos cometieron muchos errores en el pasado y provocaron una gran deuda pública. Algunos gobiernos de antes de los años 50 incurrieron en errores muy graves, especialmente en Alemania. Pero la opción política que se tomó en los años 50 fue para decir: “Ok, miremos al futuro”. Si echamos la vista atrás y vemos a los jóvenes alemanes y franceses de la década de 1950 y vemos a los jóvenes griegos de hoy en día… cómo vas a decirles: “Tus padres han cometido errores así que tú pagarás por ellos durante los próximos 40 años”. En algún momento hay que mirar al futuro, invertir en crecimiento, en una mejor educación, en infraestructuras públicas.

AM: ¿Cuál es la clave para una economía sostenible?

T.P.: Lo más importante para el futuro es invertir en conocimiento y en una educación mejor. Doy sólo una cifra que ilustra lo que no hacemos y que deberíamos hacer: a todo el mundo en Europa le gusta el programa Erasmus, que permite a los estudiantes ir a otros países. Pero el presupuesto de Erasmus ahora es sólo de 4 mil millones de euros por año. Solo por comparar, el pago de intereses en la eurozona cada año es de 400 mil millones de euros. No estoy diciendo que se tenga que invertir esta cantidad, pero creo que tendríamos que ir en esta dirección y es por eso que necesitamos una moratoria en el pago de la deuda con el fin de invertir más en el futuro.

AM: Hemos estado hablando de Grecia y también está la situación del Reino Unido, dos países que podrían abandonar la Unión Europea y la eurozona en el caso de Grecia. También está la posibilidad de que Cataluña se separe de España. ¿Qué impacto tendría en la economía europea y en las propias economías domésticas?

T.P.: Creo que esto muestra que la situación, la crisis en la eurozona, ha tenido graves consecuencias y la gente en España está muy descontenta, en particular en Cataluña…

AM: ¿Para usted la crisis económica es la razón por la que podrían dejar la UE y la eurozona?

T.P.: Sí, en el Reino Unido entiendo que hay gente que no quiere unirse a la eurozona o ir más lejos en la integración europea porque ahora mismo no está funcionando. Así que si queremos que un día el Reino Unido, Suecia o Polonia se unan a la eurozona tendremos que hacerla funcionar. Quiero ser optimista porque creo que hay soluciones para nuestro problema, pero existe el riesgo de un aumento del nacionalismo y del egoísmo. Cuando la gente es incapaz de resolver sus problemas sociales, de desempleo y domésticos a través de políticas pacíficas siempre es tentador culpar a los otros. Hay partidos políticos que culpan a los extranjeros, a los trabajadores extranjeros, y echan la culpa a otros países… a Alemania y Alemania echa la culpa a Grecia.

AM: Otra cuestión que está trayendo dolores de cabeza a Europa es la inmigración. Grecia se encuentra en primera línea. Cerca de un millón y medio de personas podrían llegar a Europa hasta finales de 2016. ¿Diría usted que Europa es capaz, económicamente, de manejar el flujo de refugiados e inmigrantes?

T.P.: La población de Europa es de 520 millones de personas. Entre 2000 y 2010, si observamos las estadísticas de la ONU, el flujo de inmigrantes a Europa era de cerca de un millón por año y dos tercios del crecimiento demográfico durante este período vino de la inmigración, así que creo que podríamos volver a un flujo de inmigración mucho mayor. En Europa encontramos diferentes situaciones, hay países como Francia en los que hay más niños, pero en Alemania tienen menos y están más abiertos a recibir refugiados. Hay algunos países en los que no hay muchos niños y tampoco quieren inmigrantes, como en el este de Europa, y van a desaparecer en términos de población si continúan así. Es muy egoísta y creo que para el crecimiento económico y, de forma más general, para la prosperidad y el atractivo del modelo europeo podríamos y deberíamos ser más abiertos.

AM: Me gustaría cambiar de tema. Su “protegido”, al menos así se le denomina, Gabriel Zucman ha dicho que cerca de seis billones de dólares o activos podrían estar ocultos en paraísos fiscales. En su opinión, ¿es una cifra exacta?

“¿Cómo puedes dar lecciones a Grecia sobre modernización del sistema fiscal cuando es la política que has llevado a cabo en tu propio país?”

T.P.: Sí. Es muy importante para nosotros en Europa y en Estados Unidos, pero es mucho más importante para Africa y los países emergentes y en desarrollo, porque están perdiendo mucho más que nosotros con esta opacidad financiera. La estimación de Gabriel Zucman es que en Europa puede que un 10% de toda la riqueza esté en paraísos fiscales, que es mucho, pero en Africa es entre un 30 y un 50%. ¿Cómo quiere que el país se desarrolle y se desarrolle con un sistema fiscal equitativo si tienes una gran parte de su riqueza fuera y sin pagar impuestos?

AM: Jean-Claude Juncker, e l presidente de la Comisión Europea, dice que quiere acabar con los paraísos fiscales, ¿le cree?

T.P.: Pues no, no le creo porque de momento no ha tomado ninguna medida concreta. Si queremos cambiar lo que ha pasado con el impuesto de sociedades en Europa tenemos que tener un único impuesto de sociedades. Quizá no para toda Europa, si no quieren todos los países, pero al menos para los países que quieran ir hacia adelante como Francia, Alemania, Italia, España, Bélgica o cualquier grupo de países en la eurozona. A lo mejor hay otros países que quieran hacerlo. Si no, volveremos a ver otro escándalo, como el que ocurrió en 2014 en Luxemburgo con el escándalo de LuxLeaks. Disculparse no es suficiente. Este no es un problema a nivel individual, como en el caso de Jean-Claude Juncker, pero lo que pasa es que cuando él era primer ministro de Luxemburgo tenía todos esos acuerdos con las grandes corporaciones internacionales por los que estas pagaban un 1 o 2% de impuestos mientras que pequeñas y medianas empresas de Francia o Alemania pagan un 20 o un 30% de impuestos. ¿Cómo puedes dar lecciones a Grecia sobre modernización del sistema fiscal cuando esta es la política que has llevado a cabo en tu propio país?


Compartir.

Dejar un Comentario