TOM SACHS: BOOMBOX RETROSPECTIVE, 1999-2016: COMBATIENDO AL CAPITAL

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Tom Sachs es conocido por sus elaboradas recreaciones de diversos íconos modernos, todas ellas obras maestras de la ingeniería. Los fundamentos de sus conceptuales esculturas versan alrededor de la cultura capitalista y de cómo los objetos se transforman una y otra vez para ser consumidos. Su última ingeniosa apuesta es la muy recomendable Tom Sachs: Boombox Retrospective, 1999–2016, muestra que hasta mediados de agosto se podrá ver en el Brooklyn Museum.

Tom Sachs: Boombox Retrospective, 1999–2016

El trabajo de Sachs condensa símbolos clásicos de Estados Unidos: McDonald’s, Hello Kitty, la Barbie, la NASA…

El trabajo de Sachs condensa símbolos clásicos de Estados Unidos: McDonald’s, Hello Kitty, la Barbie, la NASA…

Hubo una época, no muy lejana, donde muchas personas disfrutaban de la música en comunidad. Una época dorada, si la miramos con ojos nostálgicos. Algunos dicen que el iPad acabó con ese espíritu tribal, porque la música se hizo personal. ¿Qué sucedió con los niños juntándose a bailar en medio de la calle? ¿Y de las competencias para conocer las mejores armas de los bailarines? Otros tiempos, tiempos donde gobernaba un imán musical único: el boombox.

Un boombox es un grabador que incluye dos parlantes, una potencia de sonido interna y una doble casetera. Los primeros vieron la luz en los años 70, diseñados para transportarlos y pesaban entre 10 y 15 kilos. A comienzos de los 80, el boombox se hizo muy popular gracias a la cultura hip hop, en especial al breakdance, ya que los b-boys bailaban en las calles y necesitaban música; de este modo, se volvió un objeto de culto, apareciendo en todo tipo de videos, películas y documentales, asociándoselo al género musical y a las calles.

Desde mediados de los 70, los reproductores de música portátiles han sido un símbolo para las comunidades urbanas.

Desde mediados de los 70, los reproductores de música portátiles han sido un símbolo para las comunidades urbanas.

El escultor y arquitecto estadounidense Tom Sachs (Nueva York, 1966) rinde homenaje a este ícono de la cultura callejera en su curiosa muestra Tom Sachs: Boombox Retrospective, 1999–2016, convirtiendo la galería de la primera planta del Brooklyn Museum en un sound system que se cierne entre el arte y la ciencia, lo funcional y lo mitológico. Esta exhibición ya se pudo ver el año pasado en un museo de Texas, The Contemporary Austin.

Son 18 obras que ponen de relieve la capacidad del artista para transformar materiales comunes y corrientes en arte. Con ingenio e inventiva, Sachs crea esculturas de estos boomboxes que disparan música y activan el espacio, haciendo de las paredes del museo un ambiente muy particular. Para provocar un efecto aún más vívido, varias listas de reproducción en forma secuencial musicalizan la muestra.

La instalación incluye las obras Toyan’s (2002), un grupo de parlantes de ocho pies de alto por doce pies de ancho inspirado en el legendario sound system jamaiquino, y Presidential Vampire Booth (2002), que alista una barra de bar muy bien abastecida y el sello presidencial. El trabajo de Sachs es elaborado a partir de una amplia gama de elementos tales como madera contrachapada, espuma de poliuretano, baterías, cinta adhesiva, alambres, pegamento caliente y mucha soldadura.

Utopías de los tiempos modernos

Tom Sachs comenzó su carrera como asistente del célebre arquitecto Frank Gehry. Al igual que Gehry, a quien ve como un escultor, Sachs es un diseñador arquitectónico pero de mundos enteros, de utopías de los tiempos modernos, en los que la cultura de consumo contemporánea se cruza con las referencias históricas. Algunas de sus obras controvertidas, como Prada Death Camp (1998) –en la que las cajas de sombreros de la firma italiana se tornan una maqueta de un campo de concentración–, revelan la mirada escrutadora, trágica e irónica de Sachs sobre la cultura de consumo contemporánea.

Destino. En plena adolescencia, Sachs comenzó a construir sus propios boomboxes. Ahora los disfrutan los espectadores.

Destino. En plena adolescencia, Sachs comenzó a construir sus propios boomboxes. Ahora los disfrutan los espectadores.

Al respecto de esta obra, Sachs afirmó: “El poder coercitivo de la publicidad nos roba nuestra identidad y la sustituye con falsas promesas: si compras este perfume, conseguirás al hombre de tus sueños; si usas este vestido, te verás tan flaca como Kate Moss y entonces serás feliz; si tienes este auto, tendrás a la chica; si compras este producto, te sentirás poderoso. Toda esta publicidad nos aleja de lo que realmente somos y nos incita a suscribir una imagen prefabricada de éxito o poder”.

Sachs considera fundamental utilizar materiales “pobres”, como poliestireno y papel, que dejan de ser productos desechables para configurarse en arte. Para la firma Montblanc, por ejemplo, Sachs creó una escultura de viajes espaciales hecha con planchas de espuma de PVC rígida titulada Big Lunar Module (2002), en la cual hizo hincapié en el lado frágil y lúdico de los originales de varios millones de dólares que inspiraron su obra.

Más atrás en el tiempo, en 1994, Sachs ideó su Hello Kitty Nativity Scene para el escaparate navideño de una tienda de Nueva York. En este belén, realizado a base de cinta adhesiva de tela, el personaje Hello Kitty hacía las veces de Niño Jesús, una Hello Kitty vestida como la cantante Madonna encarnaba a la Virgen y los Reyes Magos estaban representados por tres figurillas de Bart Simpson. Coronando el pesebre, se veía una “M” de McDonald’s. La protesta de los católicos desembocó en el desmantelamiento del escaparate, pero el artista consiguió galerista en Nueva York.

El peso de lo manual

Crítica. Muchas de sus piezas hacen referencia a los nuevos modos de alienación cultural en sus distintas expresiones.

Crítica. Muchas de sus piezas hacen referencia a los nuevos modos de alienación cultural en sus distintas expresiones.

Sachs toma motivos procedentes de la moda, el diseño, el consumo y el lujo y los subvierte, muchas veces recurriendo al bricolage, que otorga a sus creaciones un característico aire artesanal. La idea de lo manual le fascina: “Cuando miras un iPhone, no ves evidencia de que haya sido construido por un ser humano. Parecen completamente hechos por robots. Como artista, encuentro difícil producir algo de esa calidad a mano con la misma finalidad y atractivo. Sin embargo, la ventaja del artista con respecto a la industria es su capacidad para orgullosamente dejar la huella de sus dedos para la eternidad”.

Sachs empezó a crear sus propios boomboxes por diversión cuando aún estaba en la escuela secundaria y sólo más tarde les dio un carácter artístico. Hechos de objetos encontrados, cargan y mantienen las mismas marcas estéticas de sus otras esculturas. Además, sus primeros tres boomboxes los exhibió en 1999 en la prestigiosa Mary Boone Gallery de Nueva York. Tom Sachs: Boombox Retrospective, 1999–2016 se puede ver hasta el 14 de agosto.

Tom Sachs: Boombox Retrospective, 1999–2016 se exhibe hasta el 14 de agosto en Brooklyn Museum, 200 Eastern Parkway, Brooklyn, Nueva York.

www.brooklynmuseum.org/


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