WALID JUMBLATT: “LA CRISIS SIRIA DURARÁ AÑOS”

0

Es en uno de los personajes más singulares de la política libanesa. A sus 66 años sigue ejerciendo como líder de la minoría drusa. Hijo de Kamal Jumblatt, el jefe del pueblo druso que fue asesinado en 1977, Walid se ha caracterizado siempre por sus desplantes dialécticos, giros políticos y una ironía devastadora cuyo mejor reflejo fue una mítica entrevista que concedió a la revista Playboy en 1984 cuando asumió sin reparos su condición de “señor de la guerra y mafioso”. Congresista del Partido Socialista libanés, este veterano de la política está jugando un importante papel en su país al expresarse sobre la crisis siria.

Texto: Escarlata Sánchez & Randa Abou Chacra (Euronews) / Fotos: Jalil Abumalham / Abbas Sadir

ALMA MAGAZINE: Usted ha declarado que los ataques sangrientos de París provocarán un sentimiento de rencor contra árabes y musulmanes. ¿Cree que habrá una escalada de violencia? ¿En qué términos se traducirá?

Walid Jumblatt, líder druso en el Líbano, es conocido por su elocuencia y por sus expresiones polémicas y controvertidas.

Walid Jumblatt, líder druso en el Líbano, es conocido por su elocuencia y por sus expresiones polémicas y controvertidas.

WALID JUMBLATT: Puede traducirse en restricciones para acoger a los refugiados sirios que huyen de las masacres del régimen sirio. Y también en un ascenso de la derecha fascista y racista como la de Marine Le Pen en Francia. Incluso el ex presidente francés Nicolas Sarkozy no está tan lejos de este malestar que provoca la derecha en Europa y en Francia. Lo veremos también en los diferentes países europeos, que notan cómo se forman núcleos de organizaciones fascistas en Alemania, en Suecia y en muchos otros países. Eso que llaman “Estado Islámico” trata de empujarnos y llevarnos a toda la humanidad hacia un conflicto de “choque de civilizaciones y de religiones”, según la teoría del politólogo estadounidense Samuel Huntington. Creo que el problema está en que en los países occidentales, la tercera generación de algunos inmigrantes árabes no ha sabido adaptarse, integrarse y vivir en armonía en sociedad, porque no conoce nada de sus orígenes ni del islam.

“A Asad le sobrepasaron los acontecimientos. Las decisiones sobre Siria ya no están en sus manos.”

AM: ¿Cuáles son las consecuencias del ataque turco contra el avión militar ruso en la frontera siria?

W.J.: Turquía no puede atacar a un avión ruso sin que haya, de una manera u otra, coordinación con la OTAN. No es la primera vez que violan el espacio aéreo turco. Pero, esta vez, pienso que se trata de un conflicto entre la OTAN y Rusia. Y esto hace que aumente la tensión en el escenario internacional. La presión apareció primero con la cuestión de Crimea, después en Ucrania, y hoy Rusia desafía a Turquía. La respuesta ha sido violenta, evidentemente. Pero no creo que vaya a haber represalias y que esto derive hacia un ataque a un avión turco. Sin embargo, Rusia bombardea a los civiles sirios de origen turcomano para desalojarlos de la región de Latakia.

Jumblatt y los drusos

Los drusos forman una comunidad religiosa. A menudo se les describe como una “rama islámica”, pero su compendio teológico, aunque forma parte del conjunto monoteísta, no se asemeja al del islam. En la actualidad con casi un millón de personas repartidas principalmente en la intersección de cuatro países: Líbano (350 mil), Siria (450 mil, especialmente en la meseta del Golán ocupada por los israelíes y en Jabal al-Druze), Israel (75 mil en la región del monte Carmelo) y Jordania (20 mil). Nacido de la creencia en la naturaleza divina del sexto califa fatimí Al Hakim bi Amri-Illah (996-1021), Líbano constituye la referencia histórica y religiosa de la comunidad.

El líder libanés druso Walid Jumblatt, nacido el 7 de agosto de 1949 en el pueblo de Mokhtara, provincia de Chouf, lidera el Partido Socialista Progresista. Walid, hijo del célebre Kamal Jumblatt, asesinado en 1977 por los sirios, es uno de los referentes más destacados del escenario político libanés y muy crítico con la continua injerencia de Siria en los asuntos de su país.

AM: ¿Cree usted que el acuerdo Sykes-Picot, firmado hace un siglo, y que trazó las actuales fronteras de la región sigue vigente?

W.J.: Ese acuerdo está enterrado. Hoy apenas empezamos un largo camino que trazará nuevas fronteras entre las diferentes minorías –las kurdas y turcomanas–, y también entre religiones y confesiones. Apenas estamos en el principio de un largo proceso. Pero no creo que vayan a permanecer los Estados de Siria e Irak.

AM: Ultimamente usted ha declarado que Siria es objeto de un conflicto entre naciones y de una pugna para echarle la mano encima, o al menos a lo que queda. Y según dice, esto es sólo el principio. ¿Podría profundizar un poco más la idea?

W.J.: Bashar al-Asad creía que podría reprimir y ahogar la revolución siria, y la revolución de los niños de Daraa de 2011. Esta tentativa fracasó. La revolución se propagó por todas partes y después se transformó en un conflicto armado. Pero a Asad le sobrepasaron los acontecimientos. Las decisiones sobre Siria ya no están en sus manos. Hoy en día, las decisiones las toman en gran parte, por un lado, los iraníes, y por el otro los rusos. Además, está la coalición occidental que pide un período de transición entre el régimen sirio y la oposición: a mí me parece que esta solución es imposible, vista la estructura del régimen, que conozco de sobra. Por eso, el conflicto durará un período muy largo.

AM: ¿Cuál sería entonces la mejor solución para salir de la crisis en Siria?

Polémico. Según Jumblatt, el primer ministro de Israel “quiso construir un campo de concentración en el Neguev”.

Polémico. Según Jumblatt, el primer ministro de Israel “quiso construir un campo de concentración en el Neguev”.

W.J.: No veo solución. No veo ninguna solución conveniente. Podría haberla habido, había una posibilidad, pero hoy ya no es válida. Al principio de la revolución, podría haberse dado la reconciliación, y después unas elecciones legislativas libres, una pluralidad política con elecciones presidenciales para reemplazar a Asad. Sin embargo, en la actualidad eso ya no es posible. Porque con este baño de sangre, encontrar los medios para alcanzar un cambio pacífico es un sueño imposible.

AM: Hablemos de la situación política en el Líbano, que desde mayo de 2014 está sin presidente. El congresista Suleiman Frangieh sería el favorito para ese cargo. ¿Por qué él?

W.J.: Yo fui de los primeros que apoyaron a Suleiman Frangieh como candidato a las presidenciales. ¿Por qué no? Llevamos año y medio dando vueltas y asistimos a sesiones parlamentarias que no conducen a nada. En el fondo, por qué no él. El Líbano está dividido políticamente entre los partidarios del régimen sirio e iraní, por un lado, y por el otro, los que llaman soberanistas, y que cuentan con el apoyo de países como Estados Unidos y Arabia Saudí. Para llegar a un compromiso, hemos propuesto a Suleiman Frangieh como presidente de la república, y a Saad Hariri como primer ministro. ¿Y por qué hemos hecho una propuesta así? Pues porque las instituciones están a punto de desintegrarse totalmente y porque la situación económica es muy mala. Por lo tanto, parece que este año va a ser muy difícil.

AM: Lo sorprendente es que al elegirle a él, da la impresión de que esa habría sido la opción del régimen sirio, pues Frangieh es alguien cercano a Bashar al-Asad…

W.J.: No estoy de acuerdo con esa teoría. Y yo soy el único responsable de mis observaciones. Ya había oído eso mismo por parte de los llamados soberanistas, y por muchos otros. Pero creo que Asad tiene otros asuntos de los que ocuparse más que de la política libanesa. Además, ¿qué ganaría en el Líbano? No va a ganar nada. Ya ha implicado a Hezbolá en los combates en Siria, con lo cual no va a sacar ningún beneficio. Ninguno. Como dije al principio, el conflicto continuará. Trabajemos sobre un acuerdo común. La política, sabe usted, no es más que encontrar un compromiso.

AM: Usted le envió un mensaje vía Twitter al presidente ruso Vladímir Putin para decirle que Moukhtara, donde se encuentra su sede, está en buenas manos. ¿Qué es lo que quiso insinuar?

W.J.: A veces me gusta mostrarme cínico en Twitter. He leído en alguna parte, tal vez sea falso o quizá no, que el ministro de Asuntos Exteriores libanés intentó provocar a los rusos contra mí; y fue mi amigo, el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Mijaíl Bogdánov, quien respondió con mucha amabilidad, que “Moukhtara está en buenas manos y que Walid Jumblatt será siempre nuestro amigo”. Y eso es porque tenemos una larga relación, antes, durante la época de la Unión Soviética, y ahora con la Rusia actual. Respecto a nuestro ministro de Asuntos Exteriores, él no tiene nada que ver en este vínculo.


Compartir.

Dejar un Comentario