XAVIER BECERRA: LOS INMIGRANTES LO DAN TODO POR ESTE PAIS

0

A los 49 años acaba de ser elegido asistente de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara Baja. Representante por Los Angeles, es el primer hispano que ocupa ese cargo clave. Hijo de inmigrantes, es un entusiasta defensor de la migración hispana. En esta nota Xavier Becerra dice por qué, adelanta que los TLC no pasarán la aprobación del Congreso, y asegura que la de Irak es la guerra del presidente Bush y la derrota no será ni del pueblo ni del ejército norteamericano.

Texto: Leonardo Mindez / Fotos: Eddie Arrossi

Era una de esas sesiones fotográficas en las que los visitantes van pasando uno tras otro para sacarse su instantánea con el presidente. No hay tiempo para nada. Un apretón de manos, el click para la posteridad y que pase el siguiente. En la fila, Manuel pensaba todas las cosas que quería decirle. Su mujer estaba nerviosa. Llegó el momento. Los Becerra avanzaron hacia el tinglado donde aguardaba el presidente más fotogénico después de Kennedy. Entonces María Teresa abrió los brazos, se tiró sobre Bill Clinton, y lo machucó con un abrazo. “El presidente se sorprendió… pero más los del servicio secreto que estaban al lado”, recuerda entre risas Xavier Becerra, mirando la foto en la repisa de su oficina. “Fue grandioso poder traer a mis padres aquí para que conocieran al presidente”, se emociona el flamante asistente de Madame Speaker, Nancy Pelosi. “Era algo que ellos se merecían, pero que pudieron cumplir gracias a su hijo. Y eso me llena de orgullo y de felicidad”. Los padres de Becerra se cuelan una y otra vez en la conversación del congresista con ALMA, en su despacho frente al Capitolio. El representante por el distrito 31 de Los Angeles admira la historia de Manuel, que nació en Sacramento de una familia de inmigrantes mexicanos; sus manos hinchadas por 50 años de trabajo duro, limpiando cascos de barcos, cosechando verduras, arreglando los frenos del Southern Pacific Railway y construyendo cientos de kilómetros de autopista en California. Cuenta cómo se trajo a María Teresa desde Guadalajara. Y lo rápido que ella aprendió el inglés, empezó a trabajar como secretaria y llegó a ser supervisora en las oficinas del condado. “Mi padre fue las manos y mi madre el cerebro”, resume este único varón de cuatro hermanos. Alumno brillante, Xavier fue el primero de su familia que se graduó en la universidad. Fue un joven fiscal federal adjunto en California e ingresó en la política de la mano de Henry Lozano y el legendario Edward Roybal. Llegó a la Asamblea estatal en 1990 y tres años más tarde saltó al Congreso Nacional. Después de siete reelecciones, a los 49 años acaba de convertirse en el primer hispano nombrado asistente de la presidencia de la Cámara Baja.

AM: ¿Hay alguna diferencia entre lo que vivieron sus padres cuando llegaron y lo que viven los inmigrantes hoy?

X.B.: Sesenta años. Tienen la misma meta: una vida mejor para sus hijos. Y la misma actitud: brindar, no quitar. La mayoría llega sin dinero, con poca educación y trabaja muy duro. Pero en aquel tiempo mi papá y mi mamá pudieron comprar una casita, poner la comida en la mesa y hasta ahorrar un poco para comprar otra casita. Y luego otra más. Ahora uno puede trabajar igual que mis padres y nunca logra comprar una casa. Está mas duro. Becerra es familiero. Pide permiso para llamar a su casa como cada día, antes de que sus hijas se vayan a la escuela. Por la diferencia horaria con Los Angeles, su esposa, la reconocida ginecóloga Carolina Reyes, está despertando a Clarisa, Olivia y Natalia. “Ey, sweety, ¿cómo estás?”, saluda papá Xavier en el teléfono. Promete cine y paseos en bici para el fin de semana. Todo en un perfecto spanglish. Y cuelga.

“Esta es la guerra de Bush. La derrota va a ser del presidente. Esta no va a ser una derrota del pueblo norteamericano. Nuestro ejército ha hecho todo lo posible (…). Falló el presidente y es su culpa”.

AM: ¿No estará infringiendo la ley que dice que el inglés es el idioma oficial en California y en otros estados no?

X.B.: ¡Noooo…! (risas). Esas leyes son una reacción que ignora la realidad. Tú no puedes luchar contra una ola. Tienes que aprender a surfearla. Saber cómo dominarla para mejorar el país. Como lo hemos hecho siempre. Cuantas más lenguas se hablen aquí, mejor. El inglés siempre será nuestro idioma común. Pero hay que entender que la economía de este país avanza, en buena medida, por lo que nos dan los inmigrantes.

AM: Si tuviera que elegir dos leyes que quisiera ver aprobadas en el próximo año, ¿cuáles serían?

X.B.: Un seguro de salud universal y una reforma importante y justa de nuestras leyes migratorias.

AM: Respecto de los inmigrantes, el presidente parece ubicarse en un camino intermedio, entre los más duros que piden deportaciones masivas y los más blandos que piden amnistía general. ¿Está de acuerdo con su propuesta de permisos temporarios y la regularización de algunos de los inmigrantes indocumentados?

X.B.: No. Es un engaño. Porque es una solución temporaria. Los inmigrantes lo dan todo a este país. Es sacarles todo lo bueno sin darles a cambio lo que se merecen.

AM: ¿Y cuál es la solución?

X.B.: Primero, tenemos derecho a regular la frontera. Necesitamos más patrulla, pero con personas entrenadas, no con vigilantes al estilo Minutemen. Segundo, tenemos que hacer regir la ley no sólo para el inmigrante que viene sin documentos, sino también para el empleador que les ofrece trabajo. Ellos son los peores violadores de la ley, porque se aprovechan de los inmigrantes. Tercero, hay que darse cuenta de que las personas que tienen hijos, negocios, una vida aquí, ya no se irán. Y no deberíamos permitir que se vayan porque le han dado mucho a este país. Si se han ganado la oportunidad de quedarse, porque han trabajado, pagado los impuestos y no han violado la ley, el camino debería apuntar a la residencia legal y, cinco años después, a la ciudadanía.

AM: Hay quienes dicen que si se legaliza hoy a los 11 o 12 millones de indocumentados, dentro de 10 años, o menos, tendremos a otros tantos millones de nuevos inmigrantes pidiendo la residencia legal.

X.B.: Si vienen con la misma actitud, las mismas ganas de trabajar, de dar, con ese sentimiento de familia… ¡Bravo! ¡Que vengan! Lo que logran los inmigrantes es algo impresionante. Lo que lograron mis padres, pocos en este mundo lo pueden replicar. De donde vinieron ellos, adonde llegaron sus hijos, es algo que no muchos pueden lograr. Si esa es la calidad de gente que traen los nuevos ciudadanos, póngalos en fila.

“Los TLC no se van a aprobar así como están. Y esto es algo que ya saben los peruanos y colombianos. Los demócratas ya les habíamos dicho que si firmaban esos TLC, no iban a pasar en un Congreso demócrata”.

Becerra juro ante Nancy Pelosi y su esposa Carolina Reyes

A los 49 años acaba de ser elegido asistente de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara Baja. Representante por Los Angeles, es el primer hispano que ocupa ese cargo clave. Hijo de inmigrantes, es un entusiasta defensor de la migración hispana.

AM: Vamos a unos Estados Unidos cada vez más hispanos…

X.B.: Es natural. Estamos en un hemisferio en el que casi todos los países son de herencia latina.

AM: El mismo hemisferio en el que la mayoría de las encuestas dicen que crece el anti-norteamericanismo. Y, sin embargo, la inmigración no se detiene.

X.B.: Creo que no es un sentimiento anti- Estados Unidos, sino anti-política estadounidense, contra el gobierno de este país, sus políticas en América latina, en Irak… Yo creo que los latinoamericanos son inteligentes, saben distinguir entre el pueblo y las posibilidades que hay aquí, y el gobierno.

AM: Los demócratas repiten que esta administración se ha olvidado de América latina. ¿Qué va a cambiar ahora que ustedes tienen la mayoría en el Congreso?

 X.B.: La política exterior la maneja el Ejecutivo. Así que no creo que nos alcance para lograr el cambio que nos gustaría. Lo que sí vamos a ver es una nueva dirección. Por ejemplo, respecto de los tratados de libre comercio, los demócratas los apoyamos, pero no nos gusta que dejen toda la ganancia en las manos más altas. Creemos que es importante que el dinero que se crea por el comercio llegue a toda la sociedad. Yo quiero que más hermanos latinoamericanos tengan la posibilidad de comprar algo que construyó mi hermano norteamericano.

AM: ¿Y qué va a pasar con los ya firmados con Perú y Colombia, que esperan la ratificación del Congreso?

X.B.: No se van a aprobar así como están. Y esto es algo que ya saben los peruanos y colombianos. Los demócratas ya les habíamos dicho que si firmaban esos TLC, no iban a pasar en un Congreso demócrata.

AM: ¿Eso también podría incluir la renegociación de acuerdos ya ratificados como el CAFTA, con Centroamérica?

X.B.: Sí, claro, depende de los centroamericanos también, pero todo se puede renegociar. Los gobiernos centroamericanos siempre estuvieron de acuerdo con las cosas que pedíamos los demócratas. La culpa de que se haya firmado un mal acuerdo fue de nuestro gobierno. Pero el tema que desvela a los norteamericanos y al congreso demócrata en estos días es qué hacer con la guerra en Irak. Becerra confiesa que otro de sus anhelos es “terminar con esta guerra de Bush”.

AM: Comandantes militares y expertos republicanos y demócratas venían pidiendo abrir canales para una solución diplomática e iniciar el paulatino retiro de las tropas. ¿Por qué cree que el presidente decidió ignorar a todos y hacer lo contrario?

 X.B.: No lo entiendo. Pero nadie lo entiende. Cuando ya veíamos que se venía este anuncio, consulté con republicanos, con muchos expertos, y nadie creía que este plan fuese una solución. Hemos llegado a un punto en este país en el que el marketing de un mensaje tiene más importancia que la política. Entonces todo es pura ficción, como en la película Wag the dog. Y eso duele. Yo no me postulé para participar en una ficción. Y siento que el presidente le miente al pueblo intencionalmente y que a esta altura todo es posible.

AM: ¿Cuál sería el objetivo de esa “mentira intencional” a la que se refiere?

X.B.: Supongo que pretendía dominar una región sensible para nosotros. Tener acceso al petróleo y controlar lo que ocurre en Irán y Siria. Pero, desgraciadamente, ha generado el efecto opuesto. Le hemos dado más poder a Irán que el que ha tenido en siglos.

AM: Cuando Bush comenzó su campaña en Afganistán, que luego continuó en Irak, usted fue uno de los primeros en reclamar que no se utilizara la expresión “guerra contra el terrorismo”. ¿Por qué una parte importante de los políticos estadounidenses ve el mundo y sus conflictos en clave bélica?

X.B.: Es una manera de asustar. En su discurso, Bush dijo otra vez que “esta es una guerra contra el terrorismo” y que “estamos en Irak para derrotar a los terroristas”, aunque sabemos que todo eso es falso. Pero transmitiendo ese miedo a que nos ataquen y conectando a Irak con el terrorismo, intenta mantener algo de apoyo del pueblo.

Museo hispano

Washington es la ciudad de los museos y los grandes monumentos. Para honrar a los héroes de combate (desde la Segunda Guerra hasta Vietnam), a los grandes hombres (desde Abraham Lincoln hasta Martin Luther King) o a los eslabones de esta nación, como el Museo de los Indígenas Americanos (inaugurado en 2005) o el de los Afroamericanos (ya aprobado y del que se están evaluando los proyectos). Pero no hay nada aún para honrar la historia de la que ya es la primera minoría del país. Ese 14% de la población que crece cada vez más rápido. Por eso, en 2003 Becerra presentó un proyecto para la construcción del Museo Nacional de la Comunidad Latina en Estados Unidos. El año pasado logró la aprobación en la Cámara de Representantes y espera que este año se pueda confirmar con el voto del Senado. “Somos estadounidenses porque el general español Bernardo de Gálvez defendió el frente sur durante la guerra de independencia contra los británicos. Uno de los primeros soldados que murieron en Irak con el uniforme del ejército de Estados Unidos, no era ciudadano norteamericano, era inmigrante guatemalteco”, recuerda Becerra. “Nuestro país debe mucho a la herencia latina y muchos no lo saben. Este museo servirá para que todo el mundo se entere”.

AM: ¿Cómo se sale ahora de esto?

X.B.: Replegándose. Es claro que los iraquíes no quieren vivir como iraquíes. Quieren vivir como sunnitas, shiítas y kurdos. Y se van a pelear hasta que cada uno tenga su propio lugar. Nosotros no tenemos que estar en el medio.

AM: Algunos opinan que retirarse ahora sería una derrota terrible para Estados Unidos, una señal de debilidad que alentaría a los terroristas.

X.B.: Esta es la guerra de Bush. La derrota va a ser del presidente. Esta no va a ser una derrota del pueblo norteamericano. Nuestro ejército ha hecho todo lo posible. Aunque algunos soldados se portaron mal, la mayoría lo hizo con honor. No tenemos que sentir vergüenza de nuestro ejército. Falló el presidente y es su culpa.

AM: Pero muchos en su partido lo apoyaron.

X.B.: Yo no. No negué dinero para las tropas, pero nunca apoyé la invasión a Irak. Y muchos otros tampoco. Lamentablemente, hubo algunos que cayeron en las mentiras.

AM: ¿Y ahora qué van a hacer?

X.B.: Vamos a someter este plan a una votación y demostrarle al presidente que está solo.

AM: Será un voto simbólico. No parece haber consenso en su partido para bloquear el presupuesto para el envío de las nuevas tropas.

X.B.: Yo creo que sí podemos llegar a eso. Hay que trabajar y analizar muchas cosas, pero llegado el caso, creo que habría que hacerlo.


Compartir.

Dejar un Comentario